
La endofobia es el odio y desprecio a la propia cultura.
Es el rechazo a la identidad, a las características inherentes del grupo social al que pertenecemos e incluso la burla hacia la propia nación.
Podemos encontrar miles de ejemplos y para ello sólo tenemos que mirar hacia adentro, a nuestro país.
-Quema de banderas y símbolos que nos caracterizan como nación, país, comunidad, región…
-Humillación constante a las fuerzas del orden y a lo que ellas significan.
-Intento permanente de destruir nuestra historia, monumentos, instituciones.
-Fomento de la inmigración ilegal sin control.
-Auge y aprobación del separatismo.
-Desprecio constante del cristianismo y defensa a ultranza del islam.
-Apología de la ocupación ilegal en perjuicio del derecho del individuo a la propiedad privada.
-Censura de la propia cultura para no «ofender» a la extranjera.
-Solidaridad exacerbada con los de fuera e intolerancia y crueldad con los semejantes.
Arengadas por los medios de comunicación y sostenidas por determinados gobiernos, muchas son las personas que muestran ese desprecio irracional a todo lo que significa la cultura a la que pertenecen. Un sentimiento que carece de razonamiento ya que no hablamos aquí de una simple crítica y disparidad de opiniones sino que se trata de una expresión de odio acompañada, a veces, de violencia, hacia todo el sistema de creencias, expresiones culturales, lenguaje y cualquier otra cosa que se asocie además al racismo y clasismo.
Lo vemos claramente, cuando los mismos gobiernos adoptan posturas extremistas que van en detrimento del sentido de nación de un país, en perjuicio de los propios habitantes y en beneficio de toda identidad foránea. Manifestando un claro desprecio por los valores de la sociedad a la que pertenecen.
Desde el punto de vista de la psique, este odio a la identidad propia tiene su origen, en profundos sentimientos de inferioridad y en una enorme falta de autoestima.
En algunas ocasiones, la endofobia se disfraza de rebeldía, de «desobediencia» contra las leyes o determinado «sistema opresor», sirviendo de excusa perfecta, a muchos políticos para violar los derechos humanos de sus conciudadanos.
La flagrante violación de los derechos humanos es una constante típica que muestra el odio a lo propio.
Claros ejemplos de endofobia encontramos en países como Venezuela, Bolivia, Méjico y cada vez más España, donde las ideas que se avalan destilan, de manera notable, ese desprecio hacia lo español y hacia los españoles.