Coaching

Nuestro legado como padres

 “El tipo de legado que dejas solo reflejará el tipo de vida que viviste”.  –Andrena Sawyer

¿Cuál es el mejor legado que puedes dejarle a tus hijos? ¿Cuál la mejor lección que puedes enseñarles mientras estén a tu lado? ¿Cuál fue el legado que recibiste de tus padres? 

El legado que dejamos a nuestros hijos empieza en el mismo momento de su nacimiento y, queramos o no, es algo que vamos construyendo día a día.  

Las vivencias que tenemos, lo que nos escuchan decir y lo que nos ven hacer será lo que, con el tiempo, de forma a su herencia emocional. 

Sin embargo, por mucho tiempo que invirtamos en explicarles lo que está bien y lo que está mal, si lo que decimos no está alineado con lo que hacemos, de nada servirá.  

Los niños aprenden por imitación. Yo siempre pongo un ejemplo, puedes decirle a tu hijo que comer verdura es sano y que cuidar la alimentación es fundamental, pero, si luego, tu comportamiento no es consecuente con lo que dices, si tu hijo no te ve comer un buen plato de verdura, será inútil.  

Como padres, somos su primer y más importante modelo a seguir. Por eso, nuestros niños necesitan ver coherencia entre lo que les decimos y lo que hacemos.  

Debemos tener en cuenta esto a la hora de inculcarles valores, educación, principios…Los niños prestan más atención a las acciones que a las palabras. Comprenden antes los valores que conllevan una acción que los valores sobre los que simplemente se habla.  

Si les pedimos que sean organizados, debemos serlo nosotros, si queremos que sean empáticos, debemos serlo nosotros, pero si acostumbramos a dejarlo todo tirado o no nos importa nada lo que los demás piensen o sientan, ellos copiarán nuestra manera de actuar. El cerebro del niño almacena información sobre conductas y acciones para imitarlas en un futuro, tanto si son buenas como si son malas.  

En una sociedad compleja y polarizada, cada vez más crítica con todo lo que implique un punto de vista diferente, enseñar a nuestros hijos lo que es el amor a uno mismo y al prójimo, a ser independientes, a asumir la responsabilidad de sus acciones, a tener criterio propio…es una gran inversión. Es cierto que requiere tiempo y mucho sentido común. Sin embargo, es una de las mejores cosas que podemos hacer a lo largo de nuestra vida. Un acto de amor que contribuirá a hacer mejores personas que, a su vez, crearán una sociedad y un mundo mejor para todos. 

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