Coaching

Cuando una mujer calla…

Nadie maneja mejor el silencio que una mujer y más, si se siente incómoda o está enfadada. 

Sí, ese don especial desconcierta a la mayoría de los hombres, llegando estos a afirmar que lo que más temen en la vida es “a una mujer cuando se queda en silencio”.  

Por regla general, somos más parlanchinas. En nuestro cerebro todo está interrelacionado, trabajo, pareja, hijos, amigos, familia… tenemos el hemisferio derecho muy desarrollado, estamos diseñadas para hablar, comunicar, expresar nuestros sentimientos, aquello que nos sucede. Es por esto que, el silencio no es algo innato en nosotras, es una habilidad que hemos desarrollado a lo largo de los tiempos y que, aunque ahora no nos hace falta, (vivimos en una sociedad desarrollada e igualitaria, la de occidente) lo seguimos empleando en nuestro propio beneficio.  

El origen del silencio en la mujer es una historia de lucha. Mujeres talentosas y visionarias fueron relegadas a las sombras, sus contribuciones minimizadas o ignoradas. Muchas veces, la creatividad y el intelecto femenino fueron restringidos, impidiendo el florecimiento de aptitudes que podrían haber enriquecido a la sociedad en su conjunto. 

Durante siglos, enfrentamos una dolorosa represión que limitó nuestros derechos y oportunidades. Atadas por las cadenas de las normas sociales y las estructuras patriarcales, nuestra voz y autonomía fueron sistemáticamente silenciadas, viviendo relegadas a un segundo o tercer plano. No se nos permitía opinar, tomar decisiones, formarnos, ir a la universidad, votar, casi todas las profesiones estaban vetadas para nosotras, (¡algo impensable hoy en día!). Y es que, estábamos mejor calladas. 

Sin embargo, la mujer, un ser capaz de albergar vida dentro de ella, convirtió la adversidad en oportunidad y generó un gran cambio, convirtiendo el silencio en su grito de guerra.  

El poder del silencio en la mujer es una fuerza serena que emana con elegancia y determinación. En medio de la calma de sus palabras no dichas, se encuentra una profunda sabiduría y una aguda capacidad de observación.  

No es ausencia de voz, sino una elección consciente de cuándo y cómo expresar sus pensamientos. Es aquí donde se revela una fortaleza que trasciende las palabras, transmitiendo un mensaje de autoconfianza y autocontrol. Es un recordatorio de que la verdadera influencia no siempre yace en la expresión verbal, sino en la habilidad de comunicar con la mirada, la postura y la presencia. 

La mujer ha demostrado a lo largo de la historia una notable habilidad para convertir el silencio en su aliado en momentos de crisis. En medio de desafíos y adversidades, lo convierte en una herramienta estratégica para navegar por situaciones difíciles. 

En ocasiones, hasta se convierte en un espacio donde la mujer puede reflexionar, procesar sus emociones y encontrar la fuerza necesaria para afrontar la adversidad. Es un momento de introspección que permite el desarrollo de la resiliencia y la preparación para superar los obstáculos que se presentan. 

En situaciones de conflicto, en lugar de dejarse llevar por impulsos emocionales, algunas mujeres han optado por mantener la calma y responder con dignidad y serenidad. Este tipo de silencio no es debilidad, sino una manifestación de autocontrol y sabiduría, desafiando estereotipos que asocian la expresión de emociones con la vulnerabilidad. 

Además, es una estrategia en la negociación y toma de decisiones. Al observar, escuchar y evaluar cuidadosamente la situación, la mujer puede tomar decisiones informadas y estratégicas, utilizando su silencio como una herramienta para analizar y comprender las complejidades del momento. 

Por ello, el silencio en la mujer no es un objeto vacío de significado, muy al contrario, está repleto de respuestas. 

 

 

 

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