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Cadena de favores: la grandeza de dar

Por 28 diciembre, 2021 1 Comentario

La generosidad es un regalo que uno se hace a sí mismo. No hay nada mejor para sentirse bien. Franz-Oliver Giesbert

Si todos realizásemos un pequeño gesto de generosidad cada día, nuestro mundo sería más bonito y todos seríamos más felices. Recientes estudios neurocientíficos han puesto de relieve que la generosidad y la gratitud son dos valores fundamentales para ser felices. Asociados a otros valores como la solidaridad, el altruismo o la filantropía, una persona que es generosa entrega a los demás lo que tiene, ayuda moral, económica, experiencia, conocimientos. La vida, tarde o temprano, siempre sonríe a las personas generosas devolviéndole aquello que han dado. No tiene que ser de la misma persona, muchas veces el favor nos viene devuelto por otro lado, cuando de repente te suceden cosas buenas.  

La Navidad es una época mágica del año que nos recuerda que debemos mirar hacia afuera. Es tiempo de dar sin esperar nada a cambio. De poner el foco en el otro, levantando la mirada y observando con el corazón a ese ser que tenemos delante y que es nuestro semejante. 

Es un momento idóneo para silenciar nuestros egos y anteponer el bienestar del prójimo al nuestro, pensando en los demás y actuando en consecuencia. 

Como seres humanos que somos tenemos la capacidad de sentir hacia los demás, compasión, bondad, afecto, solidaridad, generosidad, amor.  

Anoche, reflexionando sobre el verdadero espíritu de la Navidad, me vino a la cabeza la peli “Cadena de favores”. Trevor, un niño de 11 años, decide llevar a cabo un experimento para su clase de ciencias sociales con la intención de mejorar el mundo bajo una simple premisa: él hará una serie de favores a tres personas y, a cambio, ellos le devolverán el favor haciendo algo para otras tres, y así sucesivamente. 

Con la idea de mejorar un poquito el mundo en el que vivimos, te propongo un reto. Elije a dos personas y hazles un “favor”. Puede darles algo que tengas y que necesiten, tiempo, atención, una sonrisa, unas palabras de ánimo, ayuda económica, una conversación delante de un café, cosas que no uses, ropa, juguetes, hacerle una compra a alguien, incluso sacar a pasear a su perro y luego pídele a esa persona que haga otros dos favores a dos personas que elija y así consecutivamente.

Nunca es tarde para mejorar la vida de alguien de manera altruista y sentir la satisfacción de ayudar a los demás.  

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